Una hoja de aluminio en un mango que se guarda — no una pala de coche
Las palas de avalancha, comparadas
Bajo la palabra alemana con la que se buscó este estante se venden dos objetos distintos, y distinguirlos es lo primero que un comprador tiene que hacer. Una pala quitanieve de coche — el corpus está lleno de ellas, 63 y 71 cm, plástico reforzado con fibra de vidrio o aluminio, 13 a 32 € — despeja un parabrisas y una entrada. Una pala de avalancha es una herramienta de rescate: la hoja se desmonta, el mango es telescópico o se pliega en una mochila, y está hecha para mover restos de avalancha consolidados, que se parecen más al hormigón que a la nieve. Una pala de coche de plástico no hará ese trabajo, y la diferencia no es publicidad. ¿Qué comparar, entonces? Primero el material de la hoja: aleación de aluminio en todo lo destinado a los restos, y el espesor cuenta tanto como el metal. La superficie de la hoja es un compromiso — una hoja grande mueve más por golpe y cansa antes a quien cava, y la cifra publicada va en centímetros cuadrados o en litros. El mango es lo tercero: el perfil ovalado resiste mejor la torsión que el redondo, un mango telescópico da palanca, y un puño en L, en T o en D convienen a agarres distintos. La longitud plegada decide si la pala vive de verdad en la mochila para la que se compró, y el peso — de 500 g a un kilo — se carga cada día que no se usa. Comparamos material de hoja, superficie de hoja, mango, empuñadura, longitud plegada, hoja desmontable y peso.